Acelerar la igualdad de género a medida que la tecnología evoluciona

Por Monserrat Bustelo, Agustina Suaya y Mariana Viollaz / Noviembre-2019 /

Te proponemos un experimento rápido. Pensemos en un robot inteligente. En tu imagen mental, ¿ese robot es un hombre o una mujer? Es bastante probable que el robot tenga apariencia masculina, ¿verdad? Quizás eso se debe, en parte, a que, realizando una rápida búsqueda de imágenes en Google con esos términos, existen pocos ejemplos de robots inteligentes con apariencia femenina. ¿Y qué hay con la inteligencia artificial? Has notado que Siri, Alexa, Cortana… todos tienen nombres y voces predeterminadas femeninas. Apenas diez años de inteligencia artificial en nuestras manos y ya tenemos asistentes virtuales con voz de mujer y robots inteligentes con apariencia de hombre.

Estos avances en la inteligencia artificial forman parte de la llamada cuarta revolución industrial que está experimentando el mundo. Las tecnologías de automatización (robótica e inteligencia artificial) e intermediación (plataformas digitales) se combinan con los cambios demográficos y la globalización para transformar la forma de trabajar y las habilidades requeridas para el empleo. Esta revolución puede impactar en las brechas de género en el mercado de trabajo, ayudando a reducirlas o ampliándolas.

Un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) expone nuevos datos del impacto de las tecnologías de automatización en los empleos de las trabajadoras de América Latina y el potencial de la economía gig para superar las barreras que actualmente dificultan su plena participación en el mercado de trabajo.

Hola robots, ¿adiós mujeres? 

En primer lugar, el estudio estima el impacto que las tecnologías de automatización tendrán en los trabajadores hombres y mujeres de cuatro países de la región: Bolivia, Colombia, Chile y El Salvador. Aunque tanto hombres como mujeres pueden llegar a perder su trabajo en esta revolución digital, las mujeres presentan un riesgo de automatización ligeramente más alto para el promedio de los cuatro países, donde es posible que un 21% de trabajadoras mujeres requieran una transición hacia otras ocupaciones frente a un 19% de trabajadores hombres. Y si miramos más de cerca, vemos que existen diferencias en las brechas existentes por país. Por ejemplo, en Bolivia y Colombia el porcentaje de trabajadoras en riesgo llega a 30%, versus el 10% y el 26% de los hombres.

Figura 1: ¿Quiénes tienen un mayor riesgo de ser automatizados?

Para entender los efectos de la automatización en el empleo de las mujeres debemos referirnos a una característica importante en la región: la alta segregación educativa y laboral contribuye a que haya una clara diferenciación en las tareas y el uso de habilidades entre hombres y mujeres. Por ejemplo, las mujeres eligen menos carreras relacionadas con las CTIM (Ciencias, Tecnologías, Ingenierías y Matemáticas), y eso hace que estén rezagadas en el uso de las habilidades vinculadas con estas áreas. Esto es importante de cara al futuro porque el tipo de habilidades que usan los hombres y mujeres en sus trabajos influye en la forma en la que se verán afectados por la automatización, puestos que algunas son más automatizables que otras.

 

El análisis de la evidencia disponible para cuatro países latinoamericanos (Bolivia, Chile, Colombia y El Salvador) nos muestra que existen brechas de género considerables en algunas de estas habilidades. Mientras que los hombres tienden a estar más involucrados en tareas que requieren habilidades estratégicas de gestión y comunicación, las mujeres están rezagadas en tareas que impliquen habilidades cognitivas digitales y cuantitativas relacionadas a las matemáticas (CTIM), y estas son precisamente, algunas de las habilidades relacionadas con los trabajos del futuro, habilidades requeridas para diseñar, implementar y usar tecnología.

 

Mucho más que plataformas…

En segundo lugar, el estudio describe en qué situación se encuentran las mujeres en la economía de plataformas o economía gig, como Uber, Airbnb, UpWork, Rappi, Glovo, Freelance, que, junto a la robotización, constituye una de las mayores disrupciones que ha generado recientemente la tecnología en el mercado de trabajo. Las tecnologías de intermediación, genéricamente denominadas economía gig, juntan a oferentes con demandantes de servicios, reduciendo de manera radical los costos de transacción. La economía gig puede expandir las oportunidades de empleo para las mujeres al presentar opciones con alta flexibilidad, reducir las barreras de entrada en sectores considerados típicamente masculinos y facilitar el acceso a clientes o a redes internacionales. Para el promedio de seis países de la región (Argentina, Colombia, Ecuador, Guatemala, Paraguay y Perú), la flexibilidad horaria es una de las principales razones por las que las mujeres participan en estas plataformas, a diferencia de los hombres, para quienes la flexibilidad es una de las últimas razones para participar.

 

Sin embargo, al igual que en otras regiones, en ALC observamos que en el mercado laboral digital se están reproduciendo ciertos patrones del mercado laboral tradicional: existe una menor participación laboral femenina, solo el 42% de los trabajadores de la economía gig son mujeres, y además se evidencia un patrón de segregación ocupacional, tanto en el tipo de tareas que realizan hombres y mujeres en las plataformas de empleo, como en el sector en el que se encuentran las empresas que tienen presencia digital y que son lideradas por mujeres en relación con las lideradas por hombres.

Figura 2: Tipo de trabajo en la economía GIG

Y ahora, ¿hacia dónde?

Para realizar con éxito las transiciones hacia la fuerza laboral del futuro, las mujeres necesitan adquirir habilidades y competencias tecnológicas adecuadas. Las mujeres deben conseguir mayor influencia en la creación y el uso de tecnología y estar preparadas para usar tecnologías básicas (como TIC) y avanzadas (como inteligencia artificial o robótica), así como para cultivar habilidades esenciales del siglo XXI, como la creatividad, la resolución de problemas, la empatía y la adaptación. Hoy nos encontramos en un punto de inflexión que presenta una oportunidad histórica para cerrar las brechas de género existentes en el mercado de trabajo y para ello es relevante la corresponsabilidad pública y privada ¿Cómo podemos impulsar el cambio? Descarga aquí El futuro del trabajo en América Latina y el Caribe: ¿Cómo será el mercado laboral para las mujeres?

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Una versión de este artículo fue publicada anteriormente en ¿Y si hablamos de Igualdad?. Se permite reproducir esta entrada de blog, pero se solicita citar la fuente: Monserrat Bustelo, Agustina Suaya y Mariana Viollaz (noviembre-2019). Acelerar la igualdad de género a medida que la tecnología evoluciona, Blog del CEDLAS, http://www.cedlas.econo.unlp.edu.ar/wp/acelerar-la-igualdad-de-genero-a-medida-que-la-tecnologia-evoluciona