El desafío de la pobreza en Argentina. Diagnósticos y Perspectivas (I)

Para un proyecto conjunto entre CIPPEC, CEDLAS y PNUD Argentina sobre Pobreza Crónica en Argentina, escribimos una nota técnica donde abordamos el fenómeno de la pobreza desde varios ángulos. En esta entrada discutimos los principales hallazgos respecto a su evolución histórica y a la situación actual, tanto a partir del tradicional enfoque monetario, como utilizando la metodología multidimensional. En próximas entradas analizaremos la “pobreza crónica”, como así también las perspectivas de reducción de la pobreza en el mediano plazo, bajo distintos escenarios de crecimiento económico y de cambios demográficos y en la composición educativa de la población.

La evolución de la pobreza monetaria

El INDEC mide la pobreza con el método más simple y difundido: la pobreza monetaria o de ingresos. Aunque Argentina siempre ha medido la pobreza con dicha metodología, por diversas razones (ver aquí) el INDEC no reporta series históricas largas de pobreza. Lógicamente, ello dificulta el análisis de la evolución de la pobreza en las últimas décadas. La construcción de series comparables de pobreza para 1992-2018 es uno de los aportes de nuestro trabajo. Para eso, trabajamos con la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), definimos líneas de pobreza de igual poder adquisitivo en cada momento del tiempo y construimos ingresos familiares siguiendo la misma metodología, lo que supone, entre otras cosas, emplear la misma estrategia de corrección de no respuesta de ingresos en todo el período. Adicionalmente, aplicamos ajustes para garantizar que la cobertura geográfica sobre la que estimamos la pobreza sea comparable en el tiempo.

Los resultados del ejercicio aparecen en el Gráfico 1. Un primer aspecto destacable es que entre 1992 y 2018 la tasa de pobreza nunca cayó por debajo del 25%, aún cuando en diversos momentos (1993 – 2011/2013 – 2017) se acercó a dicho umbral. Otro resultado interesante, aunque no sorpresivo, es que la tasa de pobreza monetaria muestra un patrón opuesto al que sigue la economía en general: se reduce en períodos de crecimiento, se estanca o sube en períodos recesivos y aumenta bruscamente en períodos de crisis macroeconómica.

Más específicamente, a comienzos de los 90s la tasa de pobreza se redujo rápido hasta llegar al mínimo de la década en 1993, tras la estabilización y el crecimiento que siguieron a las crisis hiperinflacionarias. Luego la pobreza comenzó a subir, en especial a partir de 1995, cuando las sucesivas crisis que afectaron a países emergentes repercutieron en nuestro país. Tras mantenerse algunos años en valores cercanos al 40%, la pobreza retomó una tendencia al alza con la recesión iniciada en 1998, aumentando bruscamente con la crisis de 2001/2002. Es hacia fines de 2002 cuando la tasa de pobreza alcanzó su máximo valor histórico: por entonces 65.5% de los argentinos se encontraban en situación de pobreza. A partir de entonces, y hasta 2011, se verificó una fuerte caída en la tasa de pobreza, llegando a un valor cercano al 25%. Desde ese momento se comenzó a repetir un patrón: la tasa de pobreza cae cuando el peso se aprecia y la inflación se desacelera; y sube cuando el peso se deprecia y la inflación se acelera. Este proceso ayuda a entender el porqué del aumento en la tasa de pobreza en 2014 y 2016, cuando el peso se depreció, la inflación se aceleró y la economía se contrajo; el porqué de la caída a valores cercanos al 25% a finales de 2017, un año de estabilidad cambiaria, inflación en caída y crecimiento económico moderado; y el porqué del significativamente más alto valor que alcanzará la tasa de pobreza hacia finales de este año, luego de un año y medio de inestabilidad cambiaria, inflación muy elevada y economía en recesión.

Gráfico 1

Fuente: Elaboración propia en base a datos de INDEC (EPH-C).

Aunque luego de la salida de la crisis de comienzos de siglo Argentina logró resultados relativamente buenos en el contexto regional, cuando el análisis se restringe a la década que estamos atravesando se comprueba que nuestros logros en términos de reducción de la pobreza de ingresos son de los peores de la región. Este magro desempeño relativo no es la peor noticia: la situación actual de nuestra economía permite afirmar, con poco espacio para las dudas, que la segunda década de este siglo será una década de retroceso absoluto en la lucha contra la pobreza de ingresos en Argentina. En otras palabras, cuando la década finalice la tasa de pobreza se ubicará casi con seguridad en valores más elevados que los que tenía al iniciarse.

La evolución de la pobreza multidimensional

Como es ampliamente reconocido, la pobreza implica múltiples carencias y excede la dimensión monetaria. Por ello, el uso de metodologías de medición multidimensional se ha vuelto común en los últimos años. Aunque en Argentina aún no complemente la medición oficial de pobreza por ingresos con la adopción de esta estrategia de medición, la EPH contiene información suficiente como para construir un indicador sencillo de pobreza multidimensional que capture varias de las dimensiones más comunes que se incluyen en una medición de este tipo. En nuestro trabajo proponemos y estimamos la evolución de un indicador de pobreza multidimensional para el período 2003-2018, construido con la información de la EPH. Desafortunadamente, la medición no puede extenderse más atrás en el tiempo, dado que antes de 2003 el cuestionario de la EPH no relevaba información sobre algunas de las dimensiones incorporadas en el indicador.

Más en detalle, las 5 dimensiones que fueron incluidas en el indicador de pobreza multidimensional fueron las siguientes: 1) características habitacionales (3 indicadores); 2) acceso a servicios básicos de infraestructura (3 indicadores); 3) acceso a educación (3 indicadores); 4) empleo y protección social (2 indicadores); y 5) ingresos (1 indicador). En total, el indicador de pobreza multidimensional combina información de 12 indicadores.

El Gráfico 2 presenta la evolución del indicador conocido como “tasa de recuento ajustada”, que mide el porcentaje de individuos pobres multidimensionales, ajustado por la intensidad de la pobreza multidimensional (el número de privaciones sufridas por cada individuo pobre). Las tres curvas representadas en el Gráfico corresponden a distintas “líneas de pobreza multidimensional” o proporción de privaciones que debe experimentar un hogar para ser considerado pobre multidimensional.

En este caso, la evidencia sugiere que, a diferencia de lo ocurrido con la pobreza de ingresos, la pobreza multidimensional se redujo en forma lenta pero continua en todo el período, aunque la velocidad de reducción parece haber sido mayor al comienzo del mismo. Este es un resultado bastante esperable, en la medida que la mayoría de los indicadores no monetarios incluidos suelen mostrar una tendencia a mejorar en el tiempo tanto en Argentina como en otros países. Establecer un juicio más preciso sobre las mejoras obtenidas por Argentina en términos multidimensionales requiere encontrar algún punto de comparación. Si el mismo fuera lo ocurrido en otros países de la región, se llegaría a una conclusión similar a la obtenida respecto a la pobreza de ingresos: los avances registrados en Argentina desde 2011 han sido relativamente magros, dado que la reducción en la incidencia de la pobreza multidimensional en Argentina en los últimos 7/8 años se dio a un ritmo menor al observado en países vecinos.

Gráfico 2

Fuente: Elaboración propia en base a datos de INDEC (EPH-C).

En resumen

Aunque en los años posteriores a la crisis del 2001/2 Argentina mostró resultados alentadores en relación a la reducción en la pobreza de ingresos, la dinámica positiva en ese aspecto en gran medida desapareció en la década actual, al mismo tiempo que se comenzaron a manifestar diversos problemas estructurales que aquejan a nuestra economía. De hecho, es bastante probable que cuando finalice esta década nuestro país no pueda mostrar ningún progreso en cuanto a reducción de la pobreza de ingresos, en un contexto regional donde casi la totalidad de los restantes países ha sido capaz de avanzar en la lucha contra la pobreza. El desempeño de Argentina es algo mejor cuando se incluyen otras dimensiones en la medición, ya que el país logró avanzar un poco en la reducción de la pobreza multidimensional. Sin embargo, también en este caso es posible afirmar que la performance argentina ha sido relativamente pobre en el contexto de América Latina.

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Se permite reproducir esta entrada de blog, pero se solicita citar la fuente: Leonardo Gasparini, Leopoldo Tornarolli y Pablo Gluzmann (agosto-2019). El desafío de la pobreza en Argentina. Diagnósticos y Perspectivas (I), Blog del CEDLAS, http://www.cedlas.econo.unlp.edu.ar/wp/el-desafio-de-la-pobreza-en-argentina-diagnosticos-y-perspectivas-i